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Gritar un gol sin pelotas

 

¿Por qué pensar que son sólo 22 tontos corriendo detrás de una pelota?

Durante años, cada partido de fútbol, cada minuto de juego significó un verdadero martirio para mí. Sin embargo, con el tiempo y un poco de paciencia logré ver el lado positivo del fútbol.

Muchas creemos que este deporte está pensado y creado para hombres. Son ellos los que juegan, ellos los que gritan eufóricos cada gol, cada falta. Son ellos los que domingo a domingo te obligan a cocinar temprano porque deben ir al estadio a alentar al cuadro de sus amores. Y a su regreso, sos vos la que vivís la consecuencia si el resultado no fue favorable.  

Sin embargo, todas esas “verdades” no son más que mitos si nos lo proponemos. No es necesario disfrazarnos de “animales fanáticas” con la camiseta, el gorro y trompeta. Gritar hasta quedar afónicas, llegar a casa agotadísimas de tanto saltar ni dejar nuestros buenos modales para mezclarnos con los gritos de la Ámsterdam o la Colombes.

Sólo hace falta sentir las vibraciones, la adrenalina, tomarle cariño al los colores, tararear las canciones de la hinchada. 90 minutos sirven de prueba para darse cuenta por qué el fútbol es deporte rey.

No es fácil acostumbrarse, pero cuando lo logramos entendemos esa ovación, esa alegría y nos parece especial formar parte de ellas. Ser parte de esta cultura, de esta fiesta y de esa emoción transmitida cada domingo.

Capaz que no es fácil diferenciar cuando una falta es penalizada con tarjeta amarilla, roja o sin ninguna de ellas. Tal vez no es sencillo entender muchas de las reglas. Pero ¿qué importancia tienen eso si lo lindo es divertirse?